“Poniendo la mano en
el corazón,
quisiera cantante al
compás de un son,
que tu eres mi cielo,
las aves que retan su poder.”
Porque mis brazos pierden su
razón de ser si no pueden abrazarte, que mis ojos no valen más que para
apreciar la belleza con la que los tuyos iluminan el mundo y que la comisura de
mis labios no desea más que el suave pero intenso sentir que la tuya me ofrece.
No busco ahora más que la calma que haga que mi alterado, por tu amor,
organismo apacigüe su impaciencia, y reduzca esta hiperactividad incontrolada
por saber que, aun siempre a mi vera, estos kilómetros no me dejan saborear en
plenitud la fuerza que tú me entregas. Fuerza con que me arrebatas todo, pero
no más que para entregármelo inmediatamente a continuación. Porque “respiro el
aire que respiras tú”, y no más que tu oxígeno es el que brinda a mis pulmones
todo lo que precisan para mantenerse y seguir con su actividad. “No tienes
remedio, no tienes remedio, no tienes remedio, eres mi gran amor.”
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