martes, 28 de mayo de 2013

El verso.

Quisiera dominar nubes, estrellas
y la infinitud del firmamento;
quisiera mi persona hacerlo, de veras,
porque así y sólo así demostrarte podría
que con mis versos yo no te miento.

Versos para que no olvides,
versos para que yo también recuerde,
para que tu mente se una a la de este,
para que (todavía más) me tengas presente.

Son ellos los que, enrevesando palabras, ayudan,
aquellos que tu tacto a mi ser devuelven,
aunque se queden en amagos ante la comparación,
pero por ello no es que no lo intenten.

El don de la escritura quisiera
también yo dominar como se desea;
impotencia pues es la más gloriosa obra
cuando veo que ni ella como debiera
tu belleza valora.

Excesiva importancia, no obstante,
no dejes arrojar sobre ellos,
pues nada son frente a lo reflejado,
a lo que dentro del alma,
no espera más que ser acariciado:
a base de besos y, en su ausencia,
por versos (¿mal?) cuidados.


jueves, 23 de mayo de 2013

Amor de mis amores.


“Poniendo la mano en el corazón,
quisiera cantante al compás de un son,
que tu eres mi cielo, las aves que retan su poder.”

Porque mis brazos pierden su razón de ser si no pueden abrazarte, que mis ojos no valen más que para apreciar la belleza con la que los tuyos iluminan el mundo y que la comisura de mis labios no desea más que el suave pero intenso sentir que la tuya me ofrece. No busco ahora más que la calma que haga que mi alterado, por tu amor, organismo apacigüe su impaciencia, y reduzca esta hiperactividad incontrolada por saber que, aun siempre a mi vera, estos kilómetros no me dejan saborear en plenitud la fuerza que tú me entregas. Fuerza con que me arrebatas todo, pero no más que para entregármelo inmediatamente a continuación. Porque “respiro el aire que respiras tú”, y no más que tu oxígeno es el que brinda a mis pulmones todo lo que precisan para mantenerse y seguir con su actividad. “No tienes remedio, no tienes remedio, no tienes remedio, eres mi gran amor.”